Palermo, la nefasta gestión de Gesip: el Municipio se arriesga a lo grande

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Un carro hundido en la deuda.
La factura podría ser enorme

PALERMO – La cuestión Gesip no está cerrada.
Todavía hay una demanda civil pendiente.
El Municipio de Palermo, accionista único, corre el riesgo de pagar una factura muy alta por la gestión de la antigua filial municipal.
Un carro que antes de averiarse se mantuvo vivo por “razones sociales”, pero que mientras tanto acumula millones de euros en deuda.

Hubo la protesta en la plaza de los trabajadores precarios, quienes más de una vez pusieron a la ciudad a fuego y fuego ante el riesgo de perder su trabajo.
Y estaba la necesidad de garantizar los servicios esenciales encomendados a la empresa por la administración municipal.

Investigación criminal cerrada

Todo ello, como ha reconstruido Livesicilia, ha llevado aarchivo de la investigación criminal a cargo de los síndicos Leoluca Orlando y Diego Cammarata y de la alta dirección que se sucedieron al frente de la empresa.
El juego, sin embargo, no ha terminado.
De hecho, desde 2017 está en curso un procedimiento ante la juez civil Claudia Turco.

El síndico de quiebras de Gesip, representado ante el tribunal por el abogado Michele Perrino, demandó a todos los directores de la empresa y al único accionista del Municipio de Palermo (Orlando y Cammarata no forman parte del juicio civil).

alguien pago

Ya hicieron una transacción, entonces pagaron, Piero Mattei, Massimo Primavera, Guido Barcellona, ​​​​Claudio Iozzi, Nunziata Bucca, Giovanna La Bianca, Salvatore Cottone, Luigi Passaglia.
Todos son ex liquidadores y miembros de la junta de auditores legales.
En total pagaron 458.000 euro, pero sigue en juego la delicada posición de la Municipalidad de Palermo.
Y la cifra sube mucho.

La tasación que clava al Municipio

El juez confió una tasación al contador Filippo Spaggia.
LEl aviso fue presentado en diciembre pasado. El experto fue llamado a responder una serie de preguntas.
Uno sobre todo: comprobar si la continuación de la actividad empresarial tras la resolución de liquidación de la sociedad (adoptada por la asamblea extraordinaria de 12.7.2010) ha causado perjuicios concretos a la sociedad ya sus acreedores.

Gesip fue declarada en quiebra el 31 de agosto de 2012.
¿Qué perjuicios causó la actividad de los dos años anteriores? ¿Hubo una gestión basada en criterios económicos?

Un agujero de 26 millones de euros

Y aquí está el corazón de la experiencia.
Según el consultor, ocurrió “Un diferencial de total
26.563.194 euros
igual a la magnitud de las pérdidas incrementales sufridas hasta el cese definitivo de la actividad”.

El contador agrega que “del examen de la documentación surgió inequívocamente lpor voluntad del accionista único para continuar la actividad social a pesar de la conciencia de la falta de condiciones económicas adecuadas (los costos de producción eran mayores que los ingresos) y financieras (las tarifas, aunque insuficientes, se cobraban tarde con el consiguiente aumento de la exposición de la deuda y el costo relacionado) “.

Erosión, déficit y quiebra

Y he aquí la conclusión: “La indebida heterogestión de la Municipalidad de Palermo ha implicado, por tanto,
en primer lugar la erosión del capital, por lo tanto, el déficit de capital y luego la quiebra debido al pago perpetuo de una contraprestación inadecuada, la falta de adopción de políticas para la gestión del personal (y el costo relacionado), así como, de manera más general, la falta de remedio de las disfunciones empresariales que no garantizaban la búsqueda del equilibrio económico-financiero de la empresa a pesar de que varios interlocutores (órgano de administración, órgano de liquidación, órgano de control, Junta de Cuentas del Municipio, Contaduría General, Tribunal de Cuentas) habían dado constancia de ello en reiteradas ocasiones por diversas razones”.

Solo estaba acumulando deudas.

En resumen, Gesip no podía valerse por sus propias fuerzas.
Estaba acumulando deuda sobre deuda y la financiación del gobierno nacional era inútil, lo que al principio tapó un agujero, pero alimentó el abismo de la deuda.
Al final hubo “un nuevo empeoramiento económico tras las pérdidas sufridas en el período en el que la actividad social continuaba sólo sobre la base de las aportaciones económicas recibidas, pero aún de manera ineficiente por las disfunciones mencionadas”.

Si “el carácter estratégico del tipo de servicios prestados así como el impacto social que hubiera supuesto una posible interrupción de los mismos” fueran suficientes para evitar a los sospechosos un proceso penal, “no parecen ser una exención por el solo hecho de accionista en la medida en que ya (al menos) desde 2007, habían surgido importantes ineficiencias económicas y financieraspor la insuficiencia de los honorarios pagados a Gesip”.

El desastre era seguro “sin embargo, no parece haberse realizado ninguna intervención para solucionar estos antes bien, se ha perpetuado el modus operandi ya adoptado (incluso después de la resolución de liquidación), llegando a determinar un déficit de capital de una entidad tal que hace inevitable el concurso de acreedores”.

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