Palermo – Capaci: Fava “Un velo de hipocresía, poca sobriedad, muchas fanfarrias y nada de verdad”.

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El presidente de la Comisión Antimafia de la Asamblea Regional de Sicilia, Claudio Fava, confía su reflexiones sobre el trigésimo aniversario de la masacre de Capaci y sus comentarios sobre las iniciativas de los últimos días.

“Treinta años, está bien.
Pero, soy sincero, siento el riesgo de que un velo de hipocresía envuelva este día.

La primera hipocresía: una memoria sin verdad es sólo liturgia.
Y nosotros en Capaci (y en Via D’Amelio) tenemos verdades mínimas, consoladoras, inofensivas.
Es un hecho, judicialmente establecido, que las muertes de Giovanni Falcone y Paolo Borsellino respondieron a urgencias e intereses no solo de la mafia.
Sin embargo, sabemos muy poco sobre el papel que tuvieron los aparatos estatales en esas masacres.

Los mandatarios de la nación, que esta mañana sostuvieron una cita festiva y emotiva en Palermo, deben esperar de las instituciones que representen un acto de honestidad moral y verdad.
No ha sido así en estos treinta años.
No conocemos las cadenas de mando de los servicios que consintieron en la manipulación de la investigación, ni las declaraciones políticas que recibieron del gobierno de la época.
Fingimos creer que el desvío más sensacional de la historia de Italia es obra de un funcionario y dos inspectores del PS, los únicos acusados ​​en Caltanissetta por las mentiras de Via D’Amelio.

La segunda hipocresía: el legado de Giovanni Falcone.
Desmenuzado.
La fiscalía nacional antimafia es un despacho de gran forma y muy poca sustancia, nunca capaz en los últimos años de ejercer al menos esa función de coordinación entre los fiscales que la ley le atribuye.
Y el ataque a la cadena perpetua es otra pieza de ese legado perdido.

La tercera hipocresía: nuestra pequeña y rencorosa asamblea antimafia por ley (y muy pocos hechos).
Los exhibicionistas que muestran su alijo como si fuera una preciosa prenda interior; los finos narradores que hablan de Falcone y Borsellino llamándolos “Giovanni” y “Paolo”; los frecuentadores de las peores tabernas políticas y los más bochornosos mafiosos que luego tratan estos días de memoria como si fuera Domingo de Ramos, engalanados y saliendo a la iglesia ya la conferencia con cara de circunstancia; pero también los que han cabalgado esta memoria, convirtiéndola en ferocidad pública, en cólera milenaria, despectiva, lívida.

Me gustó el tono sobrio y las ideas concretas de Falcone.
Hoy, en torno a su muerte, escucho poca sobriedad, muchas fanfarrias y nada de verdad”.

pietro galuccio

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