Masacres de Capaci y vía D’Amelio, el arzobispo de Palermo: “El amor es más fuerte que la muerte”

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“Si queremos captar el significado de un aniversario como el trigésimo aniversario de las masacres de Capaci y Via D’Amelio sin caer en la retórica, debemos entender la memoria de Giovanni Falcone y Paolo Borsellino como una provocación que nos concierne a cada uno de nosotros de cerca y nos llama a involucrarnos en un proyecto de liberación individual y colectiva Hablando de los mártires de la lucha contra la mafia, he reiterado repetidamente la exhortación a convertirnos en sus “socios”, o creer con ellos y como ellos que el amor es más fuerte que la muerte”. Así lo aseguró el arzobispo de Palermo Corrado Lorefice.

De Falcone y Borsellino recordamos hoy la capacidad de no contenerse ante la adversidad y las aversiones, irreprochable en simplemente declinar verbos constructivos, inteligentes, audaces: las palabras del bien que prevalece – añade el arzobispo – Nos han mostrado que cuando un hombre ofrece su vida como don, escribe -conscientemente o no- el Evangelio de la esperanza.
Y que la mentalidad mafiosa es en todos los aspectos antievangelista y temerosa del Evangelio, como teme el avance de tan claro ejemplo de apego a la legalidad y de sereno sentido del cumplimiento del deber: por eso la mafia que mató ellos, creyendo que sería capaz de eliminarlos”.

“Pero a los hombres y mujeres como ellos, como los agentes de sus escoltas, como Francesca Morvillo, como todas las víctimas de la lógica trágica de una convivencia humana moldeada por la connivencia, la violencia y el abuso que tan dolorosamente ha conocido nuestro Palermo -cómo no citar también hoy don Pino Puglisi o el juez Livatino-, lograron erosionar la cultura y práctica mafiosa al afectar la formación de una conciencia diferente de la ley“, sucede.

“Estas mujeres y estos hombres representan hoy una verdadera comunidad de testigos capaces de engendrar nuevos ciudadanos industriosos e intachables, de transformarse en germen de una nueva humanidad.
Giovanni Falcone, Paolo Borsellino y todos los mártires de la justicia nos han enseñado a repensar nuestra forma de vivir juntos.
Hoy, más que nunca, optamos por comprometernos a construir una ciudad cada vez más conforme al respeto al otro y a las reglas de la convivencia social, una ciudad solidaria y de paz, una ciudad generativa y acogedora, dispuesta a proponer un futuro de vida y esperanza.
a las nuevas generaciones”,
concluye.

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