Gregory Bongiorno y su no al crimen organizado: «Lo denuncié todo y me sentí un hombre libre»

La serenidad de un empresario que con hechos dijo “no” al crimen organizado. Sin tonos apocalípticos, trazando con su sonrisa cordial y confiada la frontera que lo separaba de la peor Sicilia. Aquí está Gregory Bongiorno, el empresario fallecido ayer a los 47 años en su casa de Castellammare del Golfo, aquel 9 de septiembre de 2013, que acoge a las niñas y jóvenes de Gratis y de Adiós encaje quien organizó un “desayuno solidario” para apoyarlo: él, un empresario de 38 años dueño de la empresa Agesp, de manera sencilla y revolucionaria se había negado a pagar el “pizzo” a un clan de extorsionadores de su ciudad, había informado de todo a la brigada voladora de Trapani, que tras las investigaciones había detenido a 3 cobradores de deudas de la familia. Y sin dar un paso atrás, aquella mañana cálida y sin viento de septiembre, en un bar a la entrada de su ciudad con su hermana Silvia a su lado, había tomado un café contando su historia. Los voluntarios de también colgaban de sus labios. Cooperativa de Lombardíallegó a Sicilia días antes y acompañado por el coordinador de Gratis en Trapani, Salvatore Inguì, para cultivar los olivos de un terreno confiscado en Castelvetrano a un “picciotto” vinculado a Matteo Messina Denaro.