En Palermo no hay continuidad. Y sin…filotto se empantana – Ilovepalermocalcio

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La edición de hoy de “Il Giornale di Sicilia” se centra en la falta de victorias de Palermo.

Continuidad, esta incógnita.
Palermo tuvo la chance de extender la racha de victorias consecutivas, alcanzada en Avellino por primera vez con Baldini en el banquillo, pero la oportunidad se perdió.
En casa y ante la penúltima de la clasificación, también se vio superada en número en la final.
Y así, el gol de la ristra de éxitos ya está archivado, tres días después del bombardeo del «Partenio-Lombardi» que había reabierto nuevos escenarios en la clasificación, para la carrera por el segundo puesto.
Una carrera que no ha terminado (porque Palermo aún no ha recuperado un partido), pero que desde luego no lo ha puesto más fácil.
Efectivamente, casi todo volvió al punto de partida, sin el empate de Luperini en los minutos finales.
Un punto útil más que otra cosa para mantener viva la racha de resultados útiles dentro de los muros amistosos, pues allí enfrente el único que no ganó fue Virtus Francavilla.

Los demás se llevaron todos tres puntos con los que aumentar la distancia en la lucha por la mejor colocación en cuanto a los play-offs.
Lo que vimos en «Barbera» es algo que ya se había notado antes.
En cuanto a resultados, a este equipo le falta continuidad.
Salvo que antes parecía un problema relacionado con el rendimiento externo, porque cada victoria en casa correspondía a una decepción externa.
En el primer cambio de rumbo lejos de la zona de confort de su estadio, parecían darse las condiciones para iniciar una racha positiva: la vuelta a casa ante un recién ascendido en apuros, dos partidos fuera de casa ciertamente nada improbables ante Potenza y Paganese, el recuperación del partido interno con Taranto y otro partido frente a su público ante Picerno.
Desafíos al alcance de este Palermo, o al menos al alcance de Palermo con un promedio de tres goles por partido en la «Barbera» que se venía viendo hasta la semana pasada.
En la primera fecha para intentar la ascensión, sin embargo, se revisaron los antiguos límites.
Los errores defensivos se pagaron caro, el frenesí en ataque y al final, para evitar lo peor, se sirvió un tiro libre con el adversario reducido a diez hombres.
Palermo no suma tres victorias ligueras consecutivas en exactamente un grupo, de una racha que comenzó gracias al triunfo 2-0 de Andria en el campo sobre la propia Fidelis que el miércoles logró arrebatarle un punto a «Barbera».

Tras esa victoria llegaron dos triunfos en casa con Potenza (otro 2-0) y Paganese (3-0).
Al final de esta fila, Palermo era segundo a cuatro puntos de Bari, aún por enfrentarse en la última jornada de la primera vuelta.
Un grupo más tarde, Palermo es sexto a dieciséis puntos del líder, aunque con un partido menos que podría reducir la brecha a trece puntos.
Lo que hace un grupo, cuando los rosas acertaron la primera de tres victorias consecutivas, podría haber parecido un gol, hoy es una quimera.
También y sobre todo porque, desde entonces, no ha habido continuidad en los resultados.
Ni con Filippi (que cosechó una victoria, un empate y tres derrotas del triunfo ante el Paganés), ni con Baldini, que en Avellino había obtenido dos triunfos seguidos por primera vez.
Esa continuidad que debió alimentar las esperanzas de Palermo y que parecía poder volver tras haberse llevado todo el botín en el enfrentamiento directo con el Irpinia, vuelve a ser un enigma.

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