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Cientos de personas marchando en el aniversario de Vísperas: “La opresión del pueblo siciliano no ha terminado”

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En marzo de 1282, los sicilianos expulsaron a los angevinos de Palermo.
La rebelión conocida como Vísperas Sicilianas, porque estalló en el momento de las Vísperas del Lunes de Pascua, puso fin a años de abuso y violencia por parte de los franceses.
La chispa del levantamiento popular fue desencadenada por el comportamiento irrespetuoso de un soldado francés, una mujer noble, Drouet (Droetto en italiano).

Esta gloriosa página de la historia del pueblo siciliano fue recordada esta tarde por cientos de personas, que salieron a las calles de Palermo con motivo del 740 aniversario de la revolución de las Vísperas.
El evento fue organizado por los separatistas de Trinacria en colaboración con el Movimiento Siciliano de Acción, Sicilianos Libres, Gran Sicilia, la Asociación Cultural Siciliano-Catalunya, Jóvenes Sicilianos Libres y la asociación “Lu statutu”.

Salieron a las 15 horas de Piazza Croce dei Vespri, recorrieron las calles del centro histórico, hasta llegar a Piazza Verdi, frente al Teatro Massimo, donde hubo intervenciones al micrófono y la lectura de “Parru cu tia”, un poema de Ignazio Buttitta, recitado en la plaza por el sobrino homónimo y profesor de la Universidad de Palermo.

Tambores, banderas de Vísperas, estandartes y coros acompañaron la marcha, denominada el orgullo siciliano.
“En los días posteriores a las Vísperas, la federación de Municipios, unidos en la Communitas Siciliae, abolió la monarquía absolutista e instituyó un sistema de autogobierno.
La lucha por la liberación del dominio colonial y la creación de nuevas formas institucionales de gobierno: estos son los principios de las Vísperas.
que parecen más vigentes que nunca y para reivindicarlos seguimos hoy saliendo a la calle”, dice Tiziana Albanese, independentista de Trinacria.

El 3 de abril es también el día en que nació la bandera de Vísperas, que más tarde se convirtió en el símbolo de Sicilia.
Los primeros núcleos revolucionarios se formaron en Palermo y Corleone, de esta primera célula de federación municipal nació la bandera, que de hecho lleva los colores rojo y amarillo de las dos ciudades.

“Si el recuerdo de las Vísperas sigue vivo hoy -subraya Albanese- significa que la opresión del pueblo siciliano no ha terminado, que la explotación, la miseria, la emigración, las catástrofes ambientales, sanitarias, culturales y de otro tipo siguen siendo insoportables.
Por último, la ocupación militar, los opresores han cambiado, por supuesto, pero la devastación territorial y humana continúa imparable, la crisis en el mundo del trabajo y de los servicios esenciales se agudiza cada día que pasa, las muertes por contaminación, mala praxis médica, inestabilidad geológica no han dejado de afligir “Vísperas es una promesa de transformación del presente, la salida de la opresión colonial y la codicia del capital multinacional.
Unas nuevas Vísperas son posibles cuando los sicilianos, orgullosos de su historia, vuelvan a luchar juntos por la autodeterminación”.